El Caso Indonesia: Potencia Industrial, Demográfica y Marítima

| Artículo de Opinión
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| 28 de Octubre, 2026

 

Indonesia es uno de los países con un mayor potencial estratégico del siglo XXI. Su importancia no viene solo por ser la mayor economía y población del Sudeste Asiático, sino por reunir tres condiciones poco frecuentes en el mundo: un enorme mercado interno, abundantes recursos decisivos para la transición energética y una geografía que conecta el Océano Índico con el Pacifico.  Indonesia aún no es una gran potencia industrial o militar si la comparamos con China, Japón o Corea del Sur, pero tiene todos los elementos para convertirse en una de las potencias medianas más influyentes del Indo-Pacifico a mediados del siglo XXI.

Con una población cercana a los 287 millones de personas, Indonesia tiene una enorme ventaja frente a Japón, Corea del Sur, Taiwán y China, todos países afectados por el envejecimiento acelerado y caída de la población activa. El FMI estima que el país crecerá en torno al 5% en el 2026, sostenido principalmente por el consumo interno, las inversiones público-privadas y las exportaciones.

En términos productivos, el país enfrenta una transición decisiva porque durante décadas, el país dependió de exportar materias primas - como el Carbón, Gas, Aceite de palma, Caucho, Cobre y minerales raros -, pero su política actual intenta retener mayor valor dentro del territorio mediante la industrialización y el procesamiento local. El ejemplo más claro es el Níquel. Indonesia prohibió la exportación de este mineral sin procesar y atrajo inversiones para refinerías, acero inoxidable, productos intermedios y cadenas de valor vinculadas con baterías y vehículos eléctricos. El país hoy en día representa más del 60% de la producción global de Níquel, una concentración que le permite influir sobre precios, inversiones y cadenas de suministro globales. La estrategia tiene ventajas porque Indonesia puede pasar de exportar recursos de bajo valor a producir insumos industriales más complejos, atraer tecnología y convertirse en un proveedor indispensable para las grandes potencias de la región; eso no significa que no haya riesgos, ya que el 87% de toda la inversión para la producción y procesamiento del Níquel proviene de capital chino, y la guerra comercial y de influencias que se está librando en el Asia-Pacifico puede afectar la producción.

La cuestión ambiental está vinculada con la industrialización, ya que el Níquel requiere minería, fundiciones, electricidad y puertos; buena parte de este proceso se ejecuta mediante la utilización del carbón como medio. Indonesia produjo más de 790 millones de toneladas de carbón en el 2025, de las cuales más del 65% se exportó. A su vez, las energías renovables solo llegaron al 15,75% de la matriz energética total. De múltiples maneras, Indonesia tiene condiciones favorables para una transición energética más profunda: un potencial geotérmico, hidroeléctrico, solar, eólico y de bioenergía como pocos países en el mundo pueden tener. El país también desarrolla biodiesel a partir del aceite de palma, incluido el programa B40. La oportunidad de Indonesia es enorme, pero los conflictos entre energía, alimento, deforestación y comunidades locales están limitando fuertemente la estrategia.

La demografía puede ser la principal ventaja competitiva del país, pero también es su mayor prueba a superar porque Indonesia todavía dispone de una población joven y un mercado interno enorme, con capacidad de sostener el consumo, la vivienda, los servicios, la educación y una economía digital en expansión. Las plataformas de comercio electrónico, pagos digitales, Fintech, logística, centro de datos e inteligencia artificial pueden transformar a Yakarta y otras ciudades en nodos tecnológicos regionales. Pero el país necesita mejorar fuertemente el acceso a educación técnica o superior - la mayoría de las universidades están en las islas principales mientras que el Este de país no goza con casi ninguna universidad -, mejorar la conectividad - el WIFI solo abarca al 60% del país -, sostener una capacitación laboral más profesional, una red de ciberseguridad y acceso al crédito para que el crecimiento no quede concentrado en los grandes conglomerados urbanos, como siempre lo fue.

Pero la urbanización es parte del problema. La isla de Java concentra la mayor población, casi toda la industria más avanzada, la mejor infraestructura y sostiene el poder político, mientras que la mayoría de las islas agregadas mantienen un  menor acceso a servicios, empleo e inversión. El plan de traslado de la capital desde Yakarta hacia Nusantara, en la isla de Borneo, busca reducir la concentración y crear un nuevo centro administrativo más planificado, como una gran apuesta geopolítica y económica: si funciona, puede integrar mejor el archipiélago y aliviar la presión sobre Yakarta - en la cual hay tanta estructura concentrada, que toda la zona se hunde entre 10 a 25 centímetros por año debido principalmente a la excesiva extracción de aguas subterráneas -; si fracasa, puede transformarse en un proyecto costoso, dependiente de financiación externa y desconectado de las necesidades reales de las regiones.

La capacidad estatal será determinante porque Indonesia es un archipiélago con miles de islas, con enormes diferencias entre regiones, una estructura descentralizada y desafíos de coordinación administrativa. Papúa Occidental resume parte de la tensión: riqueza minera, distancia geográfica, desigualdad, reclamos locales y presencia de conflictos de seguridad. El país debe lograr que la industrialización, los minerales y la infraestructura beneficien también a las zonas periféricas, de otra forma corre el riesgo de profundizar las brechas entre Java y el resto del territorio nacional.

En términos de política exterior, Indonesia mantiene la doctrina de una diplomacia “libre y activa”, es decir, no quiere convertirse en aliado militar ni formal de China o Estados Unidos, pues prefiere mantener vínculos económicos con Pekín, cooperación defensiva y militar con Washington y relación con otros socios como Tailandia, Taiwán, Australia e India, y seguir siendo la principal potencia de la ASEAN. Esta autonomía estratégica no debe verse como una pasividad: permite a Yakarta negociar inversiones, tecnología, seguridad y comercio con múltiples potencias sin quedar subordinada a una sola.

China es un socio económico fundamental por comercio, inversión e infraestructura, especialmente en minería y manufactura. Estados Unidos, Japón, Australia, India, Corea del Sur y Europa son importantes para la defensa, sostenimiento de cadenas de valor, energía, mejor educación y diversificación tecnológica. Indonesia intentará beneficiarse de esa competencia sin quedar atrapada en ella. La clave para el país será ampliar sus fuentes de inversión y evitar que los recursos críticos, las redes digitales o la infraestructura estratégica queden excesivamente concentrados en manos de un solo actor.

En términos de reclamos territoriales, Indonesia no reclama islas disputadas por China, Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunéi o Taiwán, pero su zona económica exclusiva alrededor de las islas Natuna se superpone con la reclamación china de la “línea de nueve trazos” mientras el gobierno indonesio considera a Natuna de interés vital por la pesca, hidrocarburos, soberanía marítima y seguridad nacional. La geografía marítima convierte a Indonesia en un actor importante porque posee territorios en el estrecho de Malaca, Sunda y Lombok, conectando el comercio entre el Indico y el Pacifico y es por eso que la modernización militar debe ser fundamental. Indonesia necesita mejorar la vigilancia, los radares, drones, patrullas, guardacostas, aviación naval, logística entre islas y proteger las infraestructuras críticas. El país busca desarrollar una industria de defensa propia y profundizar la cooperación sin ingresar en pactos militares que lo limiten. La defensa no está orientada a proyectar fuerza globalmente, sino a proteger la integridad del archipiélago, asegurar sus recursos y evitar que los conflictos externos lleguen a su territorio.

Para concluir, podemos decir que Indonesia posee una de las combinaciones más prometedoras del Indo-Pacifico: población, territorio, minerales, rutas marítimas, mercado interno y una posición diplomática fuerte. Su fortaleza es que puede hablar con todas las potencias de la zona sin depender totalmente de ninguna y su debilidad es que todavía debe crear instituciones sólidas, una mejor educación, un sistema energético más renovable y provechoso, una industria sofisticada y una cohesión territorial. Si Indonesia logra realizar estos objetivos, el país no se convertirá únicamente en competidor de China sobre el Sudeste Asiático, sino que será uno de los actores que definen el equilibrio entre el Indico y el Pacifico.

- Nicolás Figueroa.

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