Corea del Sur: análisis de las oportunidades tecnológicas y militares

Corea del Sur atraviesa una transformación estratégica. Mientras su peso económico, tecnológico y militar aumenta dentro del Indo-Pacifico, el principal recurso poblacional a largo plazo se encuentra en una marcada contracción. El paÃs se consolidó como una de las economÃas industriales más avanzadas del mundo y ocupa posiciones de liderazgo en semiconductores, baterÃas, electrónica, construcción naval y defensa, al mismo tiempo que profundiza una alianza con los Estados Unidos y acelera la modernización de sus fuerzas armadas. El FMI proyecta un crecimiento del 2,6% para el 2026 y 2,5% para el 2027 y advierte sobre la exposición de la economÃa a la evolución del ciclo global de la IA.
Sin dudas, el motor económico es su complejo tecnológico. En julio del 2026, las exportaciones surcoreanas aumentaron un 62,8% interanual y las ventas de semiconductores crecieron un 179%, impulsadas por la demanda vinculada a la IA. Empresas como SK Hynix concentran el 58% del mercado mundial de memorias HBM, un componente crÃtico para la IA avanzada, mientras Samsung y otras compañÃas amplÃan inversiones dentro y fuera del paÃs. Esta posición convierte a Corea del Sur en un actor central dentro de la cadena tecnológica global, pero también genera una dependencia importante de un sector extremadamente cÃclico. Es decir, escenarios situados en torno a la posible caÃda de la inversión mundial en IA o una reducción de los precios de las memorias, podrÃan repercutir rápidamente sobre las exportaciones, inversiones, mercado bursátil y el tipo de cambio.
La coordinación público-privada no escapa como caso de estudio. El gobierno surcoreano está impulsando una polÃtica industrial que combina la producción de semiconductores, IA, baterÃas, centros de datos, telecomunicaciones y defensa, buscando que empresas como Samsung, SK Hynix, SK Telecom, KT y Kakao sean funcionales dentro de un ecosistema tecnológico nacional. En agosto de este año, Seúl seleccionó a SK Telecom, Kakao y KT para liderar un proyecto nacional de IA, con el objetivo de reducir la dependencia tecnológica externa y replicar en Inteligencia Artificial el éxito obtenido en semiconductores. Este proceso tiene una dimensión militar la cual se dimensiona dentro del mismo ecosistema industrial que produce memoria, electrónica y sistemas digitales aplicables al uso de drones, sensores, sofisticación de la inteligencia y de los sistemas autónomos.
La amenaza inmediata continúa siendo Corea del Norte, representada en términos militares con capacidades nucleares, balÃsticas y cibernéticas de gran escala. De hecho, el escenario se volvió relativamente más complejo tras la creciente cooperación entre Moscú y Pyongyang, ya que la inteligencia surcoreana estima que Corea del Norte ha suministrado a Rusia enormes cantidades de municiones, misiles y tropas, mientras la relación bilateral permite al régimen norcoreano adquirir experiencia militar y potencialmente asistencia tecnológica. Para Seúl, esto significa que su problema de seguridad dejó de ser exclusivamente peninsular.
Frente a esto, la estrategia en la industria de defensa surcoreana busca responder mediante producción doméstica y expansión exportadora, con posicionamiento en sectores como la construcción naval, artillerÃa, vehÃculos blindados, radares, misiles y aeronaves, conformando un ecosistema que permite reducir la dependencia exterior y convertir la seguridad en una plataforma industrial. La cuestión nuclear permanece abierta como un interrogante necesario y discutido, mientras Corea del Norte ya posee armas nucleares y China continúa ampliando su arsenal, Seúl depende de la disuasión estadounidense. Aunque no existe una decisión para desarrollar armas nucleares propias, la evolución en la geografÃa asiática plantea el debate sobre si el paraguas americano es suficiente.
La alianza con los Estados Unidos es una relación cada vez más compleja porque Washington sigue siendo indispensable para la defensa de Corea del Sur, pero las tensiones sobre el gasto, ejercicios militares y el reparto de responsabilidades obligan a Seúl a desarrollar mayor capacidad propia. En agosto, la administración Trump ordenó reducir determinados ejercicios militares conjuntos, mientras Corea del Sur defendió la necesidad de mantener una cooperación suficiente para responder a Corea del Norte. Paralelamente, Seúl mantiene profundas relaciones comerciales con China y una dificultad estratégica estructural porque Corea del Sur necesita a Estados Unidos y a China para el comercio, mientras ambos actores compiten entre sÃ.
Japón es una dimensión en sà mismo, ya que las tensiones históricas entre ambos paÃses no desaparecieron, pero el deterioro del entorno de seguridad está obligando a Tokio y Seúl a cooperar. La coordinación trilateral con Estados Unidos se profundizó frente a Corea del Norte, mientras Japón y Corea del Sur comparten preocupación por la expansión china y por la necesidad de preservar las cadenas tecnológicas. Los ejercicios militares conjuntos y el intercambio de inteligencia muestran que la seguridad está comenzando a superar parcialmente las diferencias históricas.
Corea del Sur posee recursos naturales limitados y depende considerablemente de importaciones de combustibles. Esto explica su apuesta por combinar energÃa nuclear, renovables y redes eléctricas más eficientes, pero la cuestión dejó de ser exclusivamente ambiental, ya que garantizar energÃa abundante y relativamente estable es indispensable para sostener la producción de semiconductores, baterÃas, inteligencia artificial y manufactura avanzada.
Aún asÃ, por debajo de todos estos factores se posiciona una variable de dificultad profunda: la demografÃa. Corea del Sur continúa teniendo una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo y enfrenta una contracción progresiva de su población. Statistics Korea proyecta que el paÃs podrÃa pasar de 51,67 millones de habitantes en 2022 a apenas 36,22 millones en 2072 bajo el escenario medio, mientras la población en edad laboral se reducirá rápidamente y aumentará el peso de los adultos mayores.
El deterioro demográfico también tiene una dimensión social. El elevado precio de la vivienda, la competencia educativa, laboral y la dificultad de combinar carrera profesional y familia contribuyen a explicar la baja natalidad. Incluso si el Estado puede ofrecer incentivos económicos, revertir una tendencia de esta magnitud requiere para el gobierno surcoreano evaluar transformaciones estructurales en la proyección de la vivienda, el mercado laboral, la educación e inmigración.Â
La respuesta más caracterÃstica de Seúl está siendo tecnológica. Robots, automatización e inteligencia artificial permiten producir más con menos trabajadores y podrÃan amortiguar parte de la pérdida de población activa, pero existe un lÃmite. La tecnologÃa puede elevar la productividad, pero no elimina completamente el costo fiscal y social de una población envejecida. Corea del Sur deberá encontrar un equilibrio entre automatización, inmigración y crecimiento de la productividad si pretende sostener su posición.
Para las empresas, este escenario presenta oportunidades y riesgos simultáneos. Semiconductores, IA, baterÃas, defensa, construcción naval, robótica y energÃa nuclear tendrán un peso creciente dentro de la economÃa nacional y recibirán apoyo estatal, pero la concentración exportadora, la dependencia de China y Estados Unidos, la vulnerabilidad energética y la caÃda del mercado doméstico obligarán a las compañÃas a internacionalizarse y diversificar mercados. El riesgo geopolÃtico, además, ya forma parte directa de las decisiones empresariales: una restricción tecnológica estadounidense, una crisis alrededor de Taiwán, una interrupción energética o un conflicto comercial con China pueden afectar en cuestión de semanas industrias enteras.
A nivel regional, proyectando las asociaciones estratégicas y favorables de la Argentina, Corea del Sur hoy representa una oportunidad particularmente relevante, ya que la dependencia surcoreana de energÃa y minerales crÃticos abre espacio para exportaciones de litio, cobre, alimentos e hidrocarburos, mientras el contacto con el potencial empresarial posee capacidades tecnológicas e industriales que podrÃan complementar proyectos argentinos de energÃa, infraestructura, baterÃas, automoción y manufactura avanzada, en tanto se vea beneficiado el aumento de las exportaciones. Sin dudas, ejemplo de esto se traslada a una relación con Argentina que ya inició una fase de vinculación directa, especialmente institucional y pública en el marco de la visita del presidente surcoreano Lee Jae Myung en julio de este año, donde incentivos como el RIGI han dado lugar a que el gobierno argentino autorice la inversión de 547 millones de dólares por parte de la empresa Posco, sobre la aplicación de proyectos estratégicos para el sector energético en Salta.Â

- Nicolás Figueroa.






