La posición del gigante asiático: un análisis de su influencia

Para adentrarnos en una descripción del actual posicionamiento de China, debemos saber que como actor con la suficiente capacidad para transformar el equilibrio del Indo-PacÃfico, en este momento su principal desafÃo consiste en demostrar cómo logrará traducir la gran escala económica, comercial, industrial, tecnológica y militar hacia un poder sostenible.Â
Según datos económicos, en el año 2025 el PBI chino creció un 5 % y alcanzó el objetivo oficial, pero el FMI señaló que ese crecimiento estuvo sostenido por las exportaciones y por los estÃmulos de la polÃtica económica, mientras que la demanda interna privada permaneció muy débil. Para 2026, el organismo proyecta una expansión de aproximadamente entre el 4,5 % y el 4,6 %, mientras que el Banco Mundial estima un crecimiento del 4,4 %, seguido de una desaceleración más profunda en 2027. El principal problema de China se encuentra en el mercado inmobiliario y en el endeudamiento acumulado en tres sectores: los gobiernos locales, las empresas y los hogares. El FMI advirtió que la prolongada corrección del sector inmobiliario está afectando las finanzas subnacionales, debilitando la confianza y reforzando las presiones deflacionarias y que la excesiva dependencia de la inversión interna financiada mediante deuda y del apoyo estatal ha permitido mantener la actividad, pero también ha generado un exceso de capacidad en determinadas industrias y rendimientos decrecientes del capital.
La dependencia de China respecto de sus exportaciones continúa otorgándole un enorme poder industrial, pero también aumenta su exposición a las barreras comerciales, los controles tecnológicos y las medidas de diversificación impulsadas por Estados Unidos, Europa, Japón y otras economÃas regionales. El propio FMI advirtió que, debido al tamaño de China y al aumento de las tensiones comerciales, depender de las exportaciones será cada vez menos viable como motor exclusivo del crecimiento. Aun asÃ, PekÃn está intentando transformar su enorme mercado interno en un mecanismo de resiliencia y continúa ampliando sus vÃnculos comerciales con Asia y con el Sur Global.Â
En 2025, el comercio chino con la ASEAN superó en aproximadamente tres veces el intercambio bilateral con Estados Unidos. China continúa siendo el centro industrial del planeta, pero las empresas multinacionales están diversificando parte de sus inversiones hacia Vietnam, Indonesia, India, Malasia y México, mientras PekÃn enfrenta una doble tarea a partir de mantener el liderazgo de sus propias cadenas manufactureras y aumentar el valor agregado de sus productos.
En el sector energético, China consume aproximadamente un 30 % más de carbón que el resto del mundo combinado y, al mismo tiempo, es el principal motor de la expansión global de las energÃas renovables. La Agencia Internacional de la EnergÃa calcula que la demanda eléctrica china superó los 9.500 TWh en 2025 y que seguirá creciendo cerca de un 4,9 % anual en promedio hasta 2030; esto significa que, durante los próximos cinco años, China incorporará un consumo equivalente a toda la demanda eléctrica de la Unión Europea mediante energÃas renovables. En este contexto, la energÃa nuclear es estratégica para China: el paÃs cuenta con más de 60 GW de capacidad nuclear operativa y con cerca de 40 GW adicionales en construcción.
El XV Plan Quinquenal plantea acelerar los avances en desarrollo nuclear e inteligencia artificial, mejorar arquitecturas y algoritmos, desarrollar IA multimodal, agentes y sistemas de inteligencia encarnada, y construir un sistema nacional de datos y grandes conjuntos de entrenamiento para sectores como la energÃa, el transporte, la manufactura, la salud y las finanzas. Este plan demuestra que, para PekÃn, la IA no es solamente un sector empresarial, sino también un componente de la productividad y de la seguridad nacional. La diferencia con Estados Unidos es principalmente institucional, ya que mientras Washington depende en gran medida de un ecosistema privado compuesto por gigantes tecnológicos, China integra el Estado, las empresas, las universidades, la infraestructura y los datos dentro de una estrategia nacional coordinada.
A su vez, China mantiene posiciones dominantes en numerosos minerales crÃticos y en su procesamiento. Datos del USGS demuestran que concentra alrededor del 68 % de la producción minera mundial de tierras raras, el 98 % de la producción de galio, el 89 % de la producción de magnesio metálico y el 85 % de la producción de silicio metálico.Â
En materia de recursos hÃdricos y seguridad alimentaria, China presenta tanto fortalezas como vulnerabilidades. La agricultura alcanzó una producción récord de cereales y las importaciones previstas para 2025-2026 se encuentran por debajo del promedio gracias a esa producción interna, pero la disponibilidad de agua continúa siendo un problema estructural debido a la extrema desigualdad y escasez del recurso en el paÃs. En un escenario de mayor presión hÃdrica, China tendrÃa que elegir entre aumentar el agua destinada al riego de los campos o preservar el suministro para las ciudades, con los consiguientes costos económicos y sociales.
Ahora bien, China también enfrenta un lÃmite estructural: la demografÃa. En 2025, la población china cayó en 3,39 millones de personas, hasta alcanzar un total de 1.404 millones. Durante ese año nacieron 7,92 millones de niños y fallecieron 11,31 millones de personas. Además, la población mayor de 60 años ya supera el 23 % del total y ha aumentado, en promedio, un 0,5 % anual durante los últimos tres años, pero aunque China todavÃa dispone de una población activa gigantesca, la tendencia es clara: la fuerza laboral comenzará a perder peso relativo, mientras aumentan los costos asociados a la salud, las pensiones y los cuidados. Ante este problema creciente, China está combinando automatización, robotización e inteligencia artificial.Â
En el plano militar, PekÃn está cerrando la brecha mediante una modernización integral. El presupuesto de defensa para 2026 aumentó un 6,9 % y alcanzó aproximadamente 1,94 billones de yuanes y al mismo tiempo, el gasto en ciencia y tecnologÃa del presupuesto central aumentó un 10 %, con el objetivo de que la modernización económica y la militar avancen de manera coordinada. En el ámbito marÃtimo, China continúa ampliando su infraestructura y su presencia en el mar de la China Meridional. Las imágenes satelitales muestran nuevas construcciones en la zona de Yagong Island, Antelope Reef e islas Paracelso, y aunque estas instalaciones cumplen funciones civiles o comerciales, pueden reestructurarse para usos militares. Paralelamente, la milicia marÃtima china alcanzó niveles récord de despliegue en 2025, con una concentración particularmente importante alrededor de Mischief Reef y Whitsun Reef, con el objetivo de ampliar el control efectivo sobre espacios disputados sin cruzar necesariamente el umbral de un conflicto abierto. China también continúa desarrollando capacidades de lanzamiento, observación, comunicaciones y exploración lunar, y mantiene la estación espacial Tiangong. La misión, destinada al polo sur lunar, está vinculada a objetivos cientÃficos y a la futura Chang'e-8 que probará tecnologÃas relacionadas con una estación internacional de investigación en la superficie lunar.
En la dimensión monetaria, PekÃn continúa promoviendo la internacionalización del yuan y la expansión de las operaciones transfronterizas en moneda china, mientras el Banco Popular de China informó que los cobros y pagos transfronterizos denominados en yuanes alcanzaron los 53,1 billones de yuanes durante los primeros nueve meses de 2025, lo que representó un aumento interanual del 12,9 %. En agosto, el Banco Central volvió a plantear explÃcitamente la necesidad de ampliar el uso internacional del yuan en el comercio y la inversión. Además, la internacionalización de la moneda no implica desplazar al dólar en el corto plazo, pero sà permite reducir gradualmente la exposición de China al sistema financiero occidental y crear una plataforma financiera compatible con una economÃa global más fuerte.Â
La relación de China con el resto de Asia también es decisiva: La ASEAN se ha convertido en un socio comercial de enorme importancia, mientras que Japón, Corea del Sur, Australia, India y Filipinas buscan beneficiarse del mercado chino y, al mismo tiempo, reducir sus dependencias estratégicas. En este equilibrio reside una de las principales claves del futuro poder chino, traducido en conservar la centralidad económica sin permitir que sus vulnerabilidades internas y la reacción de sus vecinos limiten su capacidad de influencia regional y global.
De esta forma, será cuestión de tiempo concluir si para China el gran control institucional seguirá armonizando la combinación de crecimiento, empleo, estabilidad y expectativas sostenidas en el ascenso social, cuando la desaceleración económica, el ajuste inmobiliario y el rápido envejecimiento de la población cuentan con la capacidad de erosionar esa ecuación. China está demostrando no solo nuevos rasgos hegemónicos bien justificados, sino también la posibilidad de marcar un caso de éxito para la estrategia de paÃses que históricamente no han logrado cumplimentar ni adherir a estrategias de largo plazo en el diseño de polÃticas gubernamentales que guÃen los resortes de poder hacia un orden productivo y financiero exitoso. Quizás este sea el mayor punto de colusión para la estrategia de influencia que plantea Estados Unidos actualmente, ya que muchos paÃses del Sur Global tienen en común aquellas faltas complementarias con el gigante asiático visto como socio viable y aleccionador. Sin dudas, lo que queda claro es que el Sur Global deberÃa encontrarse en un momento óptimo para atreverse a negociar acuerdos y relaciones profundamente estratégicas en este escenario.

- Nicolás Figueroa.






